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Reglas mnemotécnicas

En el Blog de las técnicas de estudio de esta semana vamos a presentarte un recurso con posibilidades infinitas para facilitar la retención de la información en el cerebro: las reglas mnemotécnicas.

Para empezar, vamos a quitarnos de encima la complejidad de la palabra. Las reglas mnemotécnicas provienen del término «mnemotécnico«, palabra aceptada por la RAE que procede del vocablo latino «mnemonicus«.

El término latino proviene a su vez del griego «mimnēskesthai«, que significa «recordar». ¿Te gustaría recordar el nombre de esta técnica utilizando una regla mnemotécnica?

Visualiza el pececillo de la película «Buscando a Nemo» de Pixar y acuérdate de tu Mama para colocar la M al principio de la palabra. ¿Ya te haces una idea de cómo funcionan las reglas mnemotécnicas?

¿Qué son las reglas mnemotécnicas?

Las reglas mnemotécnicas son técnicas de memorización que te ayudan a recordar una idea o frase relacionándola con un patrón de letras, números o asociaciones identificables, como una imagen, una canción, un olor o un lugar.

El objetivo de las reglas mnemotécnicas es conectar un nuevo aprendizaje con una experiencia previa instalada en nuestra memoria para facilitar su asimilación.

¿Cuántos recuerdos o emociones que parecen olvidados en nuestra mente aparecen de repente como por arte de magia al escuchar las primeras notas de una canción?

Ejemplos de reglas mnemotécnicas

Hay infinidad de reglas mnemotécnicas, tantas como alcance tu imaginación. Incluso puedes crear tus propias reglas mnemotécnicas. Mientras no te pones a ello vamos a nombrar algunas de las más utilizadas.

El método Netflix


Reglas Mnemotécnicas, el método Netflix

Seguro que si te pones a pensar en tus series favoritas puedes recordar con facilidad el nombre de los personajes principales, la ciudad donde residen o en qué capitulo aparece ese personaje nuevo que lo cambia todo.

Esa «super memoria» se consigue al enmarcar una serie de datos en una historia con sentido. Y es en eso mismo en lo que consiste el sistema que hemos bautizado como «Método Netflix».

Imagínate que tienes que retener una serie de palabras en tu cabeza que no guardan relación entre sí:

Moneda- casino- verbena- gorrión- sonrisa- teléfono- almohada.

¿Podrías recordarlas en el mismo orden en el que están escritas? Puede ser que sí, pero seguro que en unos días te olvidarás de la mitad.

Sin embargo, si creas escenas correlativas con las palabras a recordar como protagonistas te será más sencillo acordarte de ellas cuando lo necesites.

Ej: «Cuando sacó la moneda del bolsillo para pagar el café y vio que era la última que le quedaba se dio cuenta del error que había cometido yendo al casino después de la verbena. Al salir de la cafetería, el canto de un gorrión consiguió dibujar una sonrisa en su cara. «La próxima vez apagaré el teléfono y lo esconderé bajo la almohada hasta que sea de día».

El palacio de los recuerdos


Este es solo uno de los nombres por los que se conoce al Método Loci, o método de los lugares. Loci es una palabra latina que significa «dos lugares». Según la leyenda, el nombre de este entrenamiento mental se debe a Cicerón, que lo utilizaba para memorizar los discursos tenía que dar en el Senado.

Este recurso mnemotécnico se basa en la identificación de una lista de términos a recordar con lugares que te resulten familiares. La aplicación más útil del método Loci es la que crea un itinerario ordenado con las palabras.

Imagínate que tienes que tratar de asentar en tu mente las provincias andaluzas: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla.

Imagínate que además quieres recordarlas en ese orden. Lo que tienes que hacer es sustituir los nombres de los sitios que te encuentras en un itinerario recurrente por los nombres de las provincias.

Ej : Todos los días salgo de Almería (mi casa) a las 8 de la mañana. Paso por delante de Cádiz (la panadería) y me paro a tomar un café en Córdoba (el café de la esquina).

El autobús sale de Granada (la parada del bus) a las 8:30 y me deja en Huelva (la universidad) a las 9:00. Tengo tiempo de estudiar unos minutos en Jaén (la biblioteca) antes de llegar a Málaga (el aula).

Después de 7 horas de clases estoy deseando salir para beberme una cervecita fría en Sevilla (el pub en el que quedo con mis amigos/as).

Vive cantando


Seguro que has aprendido la tabla de multiplicar en el colegio mientras toda la clase cantaba en conjunto. Seguro que también eres capaz de recordar las letras de tus canciones favoritas de principio a fin cuando estás bajo la ducha.

Las melodías nos ayudan a recordar el contenido de las canciones y a reproducirlas en orden. Solo tienes que coger una de tus canciones favoritas y cambiarle la letra con los párrafos que quieras recordar.

Recuerda guardar los datos más importantes para el estribillo y no te vengas muy arriba el día del examen, podrías acabar encima del pupitre pidiendo a tus compañeros/as que levanten las manos para hacerte los coros.

Los acrónimos


Los acrónimos son siglas formadas con las iniciales de varias palabras que forman una nueva. Así como existe la ONU (Organización de las Naciones Unidas) tu puedes crear tus propios acrónimos para recordar, por ejemplo, a los filósofos más importantes de la Grecia clásica: SCA (Sócrates, Platón y Aristóteles).

Un buen ejemplo de acrónimos que ayudan a recordar es el término SMART, que conocerán todas aquellas personas que estudien administración y dirección de empresas.

Smart significa «inteligente» en inglés, pero en este caso se utiliza para recordar cómo deben ser los objetivos de un plan estratégico:

  1. S: Specific (específico)
  2. M: Measurable (Medible)
  3. A: Achievable (alcanzable)
  4. R: Relevant (relevante)
  5. T: Timely (temporal)

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